Biocapacidad: ¿realidad o utopía en la actualidad? | Universidad UNADE
No sobreexplotar la biocapacidad: un reto en el siglo XXI
octubre 5, 2021 6:00 pm Publicado por Universidad UNADE

biocapacidad

La biocapacidad es la capacidad que tiene un área, como la Tierra, de ser biológicamente productiva. Así como de absorber los deshechos que se producen del consumo de los recursos. Por lo tanto, si una región supera su capacidad biológica, estará sobreexplotando la zona realizando un uso no sostenible.

¿Qué significa esto? ¡Vivir por encima de nuestras posibilidades! Es más, es utilizar aquello que no tenemos, que no está disponible. Esto está relacionado directamente con la huella ecológica, es decir, el impacto que generamos con el uso de los recursos.

En el contexto actual, podemos decir, que cada año el Día de la sobrecapacidad llega antes y esto es preocupante. De media, agotamos los recursos que nos ofrece la Tierra en el primer semestre del año. ¿Y después qué?

Biocapacidad: el porqué de la sobreexplotación

Las principales responsables de la sobrecapacidad son las ciudades. Es decir, estos lugares son los responsables de la mayor parte de las emisiones. Al mismo tiempo, consumen dos tercios de todos los recursos y la energía que nos proporciona la Tierra.

¿Por qué las grandes urbes son las más responsables? Tanto su amplitud geográfica como la cantidad de habitantes son elementos determinantes para el consumo excesivo. La huella ecológica en los grandes núcleos de población es muy superior a los entornos rurales.

Algunas de las cuestiones que perjudican a la biocapacidad del planeta pueden ser:

  • Transporte privado: los vehículos a motor son muy contaminantes y, además, requieren combustibles que también perjudican al medio ambiente. Su uso es muy habitual pero cada vez deberíamos ser conscientes de su impacto.
  • Construcciones (viviendas, oficinas,…): el aislamiento de los edificios es una asignatura pendiente en muchas partes del mundo. A causa de esto, necesitamos usar más máquinas para enfriar o calentar los espacios, con lo que esto supone. Igualmente, el material de las obras y los bienes que instalamos dentro, en muchas ocasiones, son poco respetuosos con la sostenibilidad.
  • Consumo excesivo: compramos más de lo que necesitamos y, además, no reparamos la mayoría de cosas que se dañan. Esto genera una rueda infinita de producción y consumo.
  • Hábitos alimenticios: carnes procesadas, alimentos producidos a miles de kilómetros, productos disponibles durante todas las estaciones,…son algunos de los factores que hemos aceptado como normales, pero que perjudican profundamente a la biocapacidad.
  • Plásticos y envases desechables: aunque pueden parecer muy útiles para nuestro día a día, generan una enorme cantidad de deshechos que no siempre acaba en los vertederos. Además del componente contaminante por su fabricación, hay que tener en cuenta el impacto que generan en el medio ambiente cuando acaban en el mar o las montañas y afectan a los seres vivos que allí habitan.
reciclaje para el medioambiente

Una de las medidas a tomar para cuidar el medio ambiente y y la biocapacidad es el reciclaje.


¿Qué podemos hacer para minimizar el impacto?

Si usted no logra llegar a final de mes con su salario puede pedir un préstamo e ir devolviéndolo poco a poco. Sin embargo, el precio de conseguir más recursos cuando ya hemos agotado los disponibles es verdaderamente caro.

Por lo tanto, la mejor opción siempre será buscar soluciones relacionadas con la reducción de nuestro impacto. Pudiendo así, conseguir consumir los recursos que disponemos y que la Tierra sea capaz de absorber las consecuencias de nuestras acciones. Para ello, podemos:

  • Utilizar transporte público, vehículos eléctricos, bicicletas o movernos a pie: para ello, es clave contar con una buena infraestructura que invite a cambiar los hábitos. Es decir, que nos ofrezca mejores condiciones y seguridad en nuestra movilidad urbana.
  • Apostar por las energías renovables: tanto a nivel empresarial como en las viviendas particulares. Aprovechar los recursos naturales es una opción que podría ayudarnos a reducir nuestra huella ecológica.
  • Reciclar, reducir y reutilizar: reparar lo que está roto, aprovechar los bienes que otra persona ya no necesita,…son solo algunas pequeñas acciones que pueden ayudar.
  • Comercio de proximidad y de temporada: elegir los productos que se generan cerca de usted así como no forzar su ciclo productivo nos permite tener una dieta saludable pero sin ser perjudicial. Además, limitar el consumo de carne es una cuestión que está en debate desde hace algunos años por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estas son solo algunas recomendaciones que cada persona de forma individual o empresarial puede realizar en su día a día. Asimismo, las organizaciones deben apostar por la responsabilidad social corporativa dentro de su filosofía.

Para ello, usted mismo puede formarse en este ámbito con nuestra Maestría en gestión y auditoría ambiental. De esta forma, podrá cumplir con las normativas vigentes en esta área pero también ir más allá, sumando un valor añadido.