Habilidades conceptuales

Habilidades conceptuales para directivos

En las empresas cada día surgen problemas y, dependiendo de sus características, podrán resolverse de un modo u otro. Además, los profesionales tienen un papel protagonista en este sentido ya que dependerá de su forma de actuar que se solventen de forma efectiva. Contar con habilidades conceptuales supone una gran ventaja para afrontar conflictos y situaciones complejas.

Como en la vida personal, en el plano laboral surgen inconvenientes de forma continua. Retrasos en las entregas, falta de material o clientes que cambian constantemente su opinión,…en definitiva, situaciones en las que hay que ser resolutivo para que el proyecto pueda seguir su rumbo y cumplir sus objetivos.

En la actualidad, los trabajadores deben contar con la aptitud adecuada para cada momento. De lo contrario, no estarían contribuyendo al desarrollo de la organización y al crecimiento de la misma. Por ello, hoy hablamos de estas habilidades, sus tipologías, cómo desarrollarlas y por qué son tan relevantes.

Habilidades conceptuales

¿Qué son?

Podemos definir las habilidades conceptuales como un conjunto de aptitudes individuales, que  nos ayudan a comprender situaciones complejas. Para ello, utilizamos el análisis y el pensamiento creativo. En otras palabras, son  habilidades abstractas, que son no son fáciles de medir como otras pero son claves en la resolución de problemas eficazmente.

Contar con habilidades conceptuales permite a los profesionales abordar desde una perspectiva eficiente los problemas, presentando soluciones y viendo oportunidades. Por este motivo, las compañías valoran estas aptitudes, sobre todo, en trabajadores que van a ocupar puestos de responsabilidad liderando equipos.

Es decir, las habilidades conceptuales forman parte de las habilidades directivas. Son parte de la estrategia empresarial para planear, organizar y afrontar situaciones de una gran complejidad. Adicional a estas, una persona podría poseer habilidades de dos tipologías más:

  • Humanas: tienen que ver con la capacidad para interaccionar con otras personas.
  • Técnicas: relacionadas en el conocimiento que tiene una persona sobre un área concreta.

¿Cuáles son?

Como hemos mencionado, estas aptitudes se caracterizan por ser abstractas. Teniendo esto en cuenta podemos categorizarlas de distintas formas. A continuación describimos algunas de ellas.

  • Analizar situaciones: capacidad para evaluar diversas circunstancias para detectar problemas, establecer procedimientos, comprobar cómo es el desempeño,…
  • Comunicar: expresarse de un modo claro y adecuado a cada situación. No solo se trata de presentar proyectos, también a la hora de hablar con compañeros o subordinados.
  • Pensar creativamente: pensar distinto y de forma innovadora muchas veces es la clave para salir de un bloqueo y resolver los problemas.
  • Liderar: gestionar y motivar a los equipos para realizar su desempeño. Además de contribuir a fidelizar a los empleados y crear un sentimiento de pertenencia.
  • Solucionar problemas: ser resolutivo en cuanto aparece una situación de dificultad para la empresa, un equipo o un profesional en particular.
  • Arriesgar: correr riesgos moderados implica asumir riesgos pero también soportar la incertidumbre.
  • Asumir responsabilidades: permite tomar decisiones, ser independiente y autónomo ante cualquier situación.

 

Habilidades conceptuales directivos
Los perfiles directivos deben presumir de contar con habilidades conceptuales que les permitirán ejecutar con gran valía su desempeño.

¿Cómo desarrollarlas?

Ya hemos mencionado que estas habilidades tienen un gran valor para los profesionales y las empresas donde se desarrollan. Por ello, a continuación dejamos algunos consejos para entrenarlas:

  • Observar el entorno: prestar atención a lo que nos rodea es crucial para entender cómo influye en nosotros.
  • Aprendizaje continuo: no dejar de formarse en ningún momento. Por ejemplo, con nuestras maestrías puede adquirir conocimientos especializados en el área que más le interese.
  • Ampliar relaciones: las personas con las que tratamos pueden aportarnos conocimientos e, incluso, ampliar nuestras perspectivas.
  • Actitud proactiva: no espere que las cosas sucedan solas, vaya a por ellas.
  • Desechar la primera idea: vaya más allá, valore otras perspectivas,…hasta determinar la mejor acción.

¿Por qué son importantes las habilidades conceptuales?

Puede que ya intuya el porqué, pero se lo contamos para que quede claro. Las habilidades conceptuales son básicas para los profesionales que ocupan puestos directivos. Contar con estas aptitudes permite realizar un desempeño óptimo y, sobre todo, tomar decisiones beneficiosas para la empresa.

De este modo, los directivos, gerentes y altos ejecutivos pueden ser resolutivos en cualquier situación. Cuanto más desarrolladas tengan estas habilidades, mejor será la estrategia que se lleve a cabo.

En definitiva, cuanto mayor es el rango del trabajador, más necesarias serán estas habilidades. Por lo tanto, si quiere escalar posiciones y que su carrera profesional sea exitosa…¡apueste por las aptitudes conceptuales!