Discalculia

Discalculia: trastorno del aprendizaje


¿Sabía que existe la dislexia de los números? Por lo tanto, si nunca fue bueno en matemáticas, no tiene porque significar que usted no tenga buenas capacidades para el estudio. Puede que simplemente sufra discalculia y no lo supiera hasta hoy. Por ello, vamos a contarle con detalle de qué se trata, cómo se puede detectar y algunos trucos para mejorar su relación con las cifras.

A menudo nos encontramos casos donde los niños se enfrentan a dificultades con los números. Frecuentemente, tendemos a justificarlo con problemas de concentración, poco esfuerzo o limitaciones en el aprendizaje. Sin embargo, muy pocas veces se valora la posibilidad de sufrir esta patología que condiciona el trabajo con cifras.

La detección precoz de esta condición puede ayudar a mejorar las habilidades y limitar los efectos negativos. No obstante, si es un hándicap que ha sufrido desde pequeño, pero no ha tomado medidas por falta de información, puede que este post le ayude. También puede ser de gran utilidad para los docentes de todos los niveles que deseen contribuir al mejor progreso de sus alumnos y alumnas.

¿Qué es la discalculia?

La discalculia es un trastorno en el aprendizaje. Es una condición que afecta a un porcentaje de la población mundial que oscila entre el 5% y el 7%. Es decir, pensamos en una clase con 25 alumnos es más que probable que al menos uno la sufra. De este modo, se entiende mejor el alcance de esta limitación.

En cuanto al grado de afectación, puede influir en diferentes aspectos en los que intervengan cifras numéricas. Estos serían solo unos ejemplos de las múltiples situaciones cotidianas a las que se puede enfrentar una persona con discalculia:

  • Cálculos matemáticos.
  • Lectura de números.
  • Interpretación de las horas del reloj.
  • Memorización de números telefónicos.
  • Calcular el pago de una compra.

Todas estas situaciones que suceden en las diferentes etapas de la vida suelen confundirse con otros trastornos más conocidos entre el público general. Por ejemplo, el déficit de atención o la hiperactividad. Así como la desgana en el estudio o un bajo cociente intelectual.

Por ello, muchas personas se catalogan como “torpes” cuando realmente tienen un problema en el aprendizaje. Tener un diagnostico a tiempo ayudará a entender la situación y atajarla. De lo contrario, estas personas estarán expuestas a una frustración continua que genere ansiedad y baja autoestima.

Discalculia trastorno aprendizaje
La discalculia es un trastorno del aprendizaje que dificulta tareas cotidianas como comprender la hora en un reloj.

¿Cómo se diagnostica el trastorno específico del aprendizaje con dificultad matemática?

El trastorno de la discalculia puede manifestarse de diferentes modos como hemos mencionado. No es simplemente una confusión al realizar un cálculo matemático, pueden ser diferentes aspectos. No obstante, desde la posición de docente, si usted cree que un niño puede sufrir este trastorno puede:

  • Prestar especial atención en el aula: si detecta alguna dificultad extra en un alumno, no dude en dedicar tiempo a observar su comportamiento. Si persiste, deberá avisar a la familia para poder tomar medidas.
  • Comparar el aprendizaje en diferentes ámbitos: a veces sucede que las personas con este trastorno también tienen dificultades en otras áreas. Puede preguntar a otros docentes para hacer un balance común.
  • Sugerir visitar a un médico: la discalculia es un tipo de discapacidad. Por lo tanto, si se sospecha de poder sufrirla deberíamos acudir a un médico que valore la situación.
  • Consultar especialistas del aprendizaje: además de los profesores cotidianos y los médicos, los expertos en este tipo de trastornos pueden ofrecer pautas para la mejora.

Consejos para trabajar la discalculia

La mejor recomendación siempre es acudir a profesionales tanto médicos como docentes. No obstante, hay algunos consejos que podría aplicar en su día a día para mejorar sus dificultades con los números. Al fin y al cabo, se trata de una reeducación cognitiva.

  • Realizar ejercicios con números.
  • Gamificar el aprendizaje matemático.
  • Apoyarse en referentes visuales para mejorar la comprensión.

Es decir, practicar, practicar y practicar. Pero siempre teniendo en cuenta que este proceso debe estar adaptado a cada persona. Al mismo tiempo, no debemos descuidar la salud emocional, sobre todo, de los niños. Así pues, podremos evitar frustraciones y potenciar la motivación.

Ahora que conoce este trastorno del aprendizaje, si su vocación es la docencia…¡fórmese con nosotros! Aprenda todo sobre esta maravillosa profesión con nuestra Maestría en Educación. De esta forma, estará capacitado para ejercerla y con este post, podrá estar alerta para cuidar a sus estudiantes al máximo.